Veronik Liberal

Veronik Liberal

miércoles, 5 de octubre de 2011

La tecnología Amante

Miraba el mar por la ventana sentada en el sillón rojo mientras esperaba a que llegara mi hermana:  habíamos quedado para ir de compras y me estaba relajando después del momento que había experimentado.
Me había conectado al msn para pasar un poco el rato y cuál no fue mi sorpresa cuando vi conectarse a David. 
Era un chico moreno, con ojos castaños intensos, desprendía mucho morbo...o por lo menos a mi me parecía. Aún no lo conocía, pero ya manteníamos bastantes conversaciones y nos poníamos la cam para vernos. Nos saludamos y nos pusimos a hablar un poco de todo.
Al cabo de un rato me preguntó si había comprado el vibrador con mando a distancia (me lo había recomendado de una pagina web), así lo había hecho y se lo hice saber .Entonces  me propuso un juego.

No sabía qué decir... tenía curiosidad: me excitaba ya el misterio que se traía en manos, pero por otro lado me daba vergüenza... y al final dije que sí. Entonces me pidió que encendiera la cam y así lo hice.
"  Lástima no poder estar ahí para separar un poquito tus piernas, para acercarme y deslizar mi lengua...así que quiero que te metas el vibrador dijo él.

En varias charlas anteriores comentó la excitacion que le producía a él hablar de cosas subidas de tono y que  yo pudiera ir pulsando el interruptor sin quitarme nada y correrme  las veces  que quisiera.

Su frase hizo mella, me noté tensa, me noté húmeda y enseguida le obedecí. Abrí el cajón que estaba a mi izquierda y lo saqué. Miré a David e imaginándome como si estuviera delante de mí subí la falda poco a poco por los muslos  hacia arriba, hasta que el tanga quedó a la vista. Antes de quitarlo le lancé una mirada de deseo a David al mismo tiempo que me mordía el labio inferior y mis dedos de manera sugerente circundaban mis pechos.

Eché a un lado el tanga, cómo olía a sexo...Separé las piernas,  mojé un dedo con mi lengua avispada y lo pasé por mi sexo. Por el gozo que experimenté, cerré los ojos y lancé  un ahogado gemido. Estaba suficientemente mojada para introducir el vibrador. Lo sujeté, con él acaricié mi parte íntima de arriba a abajo notando su dureza.Separé un poco los labios y fuí introduciendo muy lentamente hasta notarlo del todo dentro. Me sentía rara pero me encontraba excitada y sin darle aún al boton del mando.

David se remalía los labios y añadió
 " mis  manos acarician tus muslos hacia arriba, mis labios se deslizan por tu vientre. Mi boca esta cerca de tu sexo, no puedo contenerme así que acerco un poco más y mi lengua se desliza suavemente dentro de tu carne, te saboreo, paladeando gota a gota tu humedad"

La situación me daba tanto morbo que no pude evitar moverme de un lado a otro.

Él se percató y dijo  " lo sé, soy un poco maligno, pero me gusta serlo más. ¿ A qué esperas a darle al botón del mando a distancia?"

" A que me lo digas" le espeté

" Pues adelante"  y me guiñó el ojo

Miré el mando y pulsé el boton para iniciar con una  intensidad baja. Me sobresalté un poco, mi cuerpo parecía que dió un brinco y me puse colorada. Noté como el vibrador se movía en mí. Era muy placentero.

A David se le notaba  muy curioso y me dijo " Imagínate que tu dedo índice es mi miembro ¿ que harías con ella?"

Sin dudarlo ni un segundo, saqué mi lengua  y lo pasé todo alrededor hasta que me lo metí en la boca hasta al fondo. Lo chupé hasta que quedara bien impregnado de mi saliva. Con la mano izquierda bajé las asas del top y  mis pechos se liberaron, redondos y grandes, con los pezones rositas  y pequeños. El dedo índice lleno de saliva lo pasé lentamente por la aureola y el pezón del pecho izquierdo, que instintivamente se puso duro como una piedra y la aureola se enrojeció. Volví a meter el mismo dedo en mi boca para  humedecerlo bien para pasarlo ahora en el pecho derecho. Surtió el mismo efecto. Cada vez sentía más excitación y tenía la sensación de que necesitaba más, así que le di al botón del mando para tener una intensidad más fuerte. Noté como mi respiracion se aceleraba y las piernas me temblaban, así que me acomodé en la silla.

David estaba disfrutando, lo decía su mirada y su cara con sus gestos y añadió:
"Te estremeces. Tu rostro reposa sobre mis hombros soltando expiraciones y gemidos. Mis besos se concentran sobre tu nuca, aparto la melena, provocando más caricias y cosquillas. Mi otro brazo se acerca a tus pechos, acariciándolo con fuerza. Tus manos se posan en mi bulto, siento tus dedos apretando, desatando más mis deseos. Tus dedos palpan con fuerza, los míos tus pechos. La cremallera esta abajo, tus manos están sacando mi bulto del interior, la brisa acaricia mi glande, noto lo húmedo que está. Tu cuerpo se quiere acercar. El aliento de tu boca en la punta de mi erección me inunda”

Él relatándome lo que me haría junto con la excitación que tenía por el vibrador me decidieron a darle al tercer nivel de intensidad. Abrí los ojos como platos y mi mano derecha instintivamente fue a mi zona íntima, apartó el tanga a un lado y acarició en círculos el clítoris. Noté estremecerme de placer. Mi respiración acelerada se turnaba con gemidos.

Oí decir a David
"Comienzo a devorarte más y más salvajemente, mi lengua se hunde cada vez más hasta el fondo para luego deslizarse en círculos sobre tu clítoris, lo mordisqueo, y me recreo en él hasta que llegues al orgasmo"

Mí clítoris estaba rojo, los pechos tersos, los pezones duros y colorados y las aureolas sonrojadas. No parando de estimular mi clítoris, el vibrador a máxima potencia dentro de mí y con mi otra mano pellizcando los pezones… llegué al orgasmo.

Mostré una sonrisa totalmente satisfecha.

David exhibió su sonrisilla de travieso y dijo: " La tecnología es nuestra amiga en estos casos"



miércoles, 14 de septiembre de 2011

Situaciones en una cafetería

Miré entrar en la cafetería a dos chicos, estaba tomando un café recién hecho. Ya había leído el periódico que cogí de la barra. Cuando ellos se dirigieron hacia allí. Uno era rubio y el otro moreno.

Desde donde estaba sentada podía mirar a casi todo el mundo. Pero mis ojos iban detrás del moreno, así que decidí llevar el periódico a la barra para verlo más de cerca. Pude contemplar que tenía unos brillantes ojos castaños, una sonrisa muy bonita, brazos fuertes pero no musculosos y un cuerpo bastante elegante.

No me esperaba que coincidieran nuestras miradas, así que reaccione cogiendo otro periódico y yendo hacia donde estaba sentada. Notaba como el rubor se hacia latente en mis mejillas, así que puse el periódico delante de mi cara, y cuando se me paso, puse el periódico encima de la mesa. Dirigí mi mirada hacia donde estaban; el rubio ya no estaba, pero el moreno seguía allí, tomando algo y mirando para los lados, parecía aburrido.

Hojee el periódico y cuando iba a ver al chico de nuevo me sobresalté, estaba enfrente mía y sin mediar palabra se sentó. No sabía que decir, el tampoco dijo nada. Estuvimos un buen rato manteniendo la mirada hasta que apareció una chica, preguntaba si podía coger el periódico para lo que estaba leyendo...

Noté un roce como una ligera brisa en mi pierna desnuda, llevaba minifalda, no sabía que hacer… ni decir… tan solo deseaba que se fijara en mi el chico. Tal era la vergüenza que me subía la libido.

Eché la vista a un lado y me fijé en que la chica que vino a por el periódico nos miraba, mordisqueaba el labio y balanceaba las piernas. Era muy guapa, con unos ojos verdes, irradiando misterio. No pude apartar la vista hasta que noté un cosquilleo en mis manos que me hizo reír. El chico por fin se mostraba juguetón...

Me asusté cuando percaté unas manos muy suaves en mi cintura, sentía un mordisquito en mi lóbulo derecho y que me susurraban “Tengo muchas ganas de jugar contigo y que ese chico nos mire”.

 Le sujeté las manos y giré un poco mi cabeza, era ella, coincidieron nuestras caras, nos mirábamos con demasiado interés, mojé mis labios, los acerqué a los suyos y sin mediar palabra la besé. La lascivia se había apoderado de mí. Cuando separamos las bocas me levante, cogí su mano para llevarla al baño, no sin antes pasar mi dedo por los labios del chico. Había gente en la cafetería, notaba miradas...pero no quería dejar pasar aquello que cada vez me excitaba más.

Apoyada contra la pared del baño, empecé a acariciar su lindo cuerpo, milímetro a milímetro. Noté que aumentaba su respiración cuando rocé ligeramente mis dedos por sus pechos. Con la punta de mi lengua rocé sus ansiados labios, mis manos se apoyaban en sus caderas. Ella sin reprimir sus ansias me dio un buen morreo y me subió la minifalda. El chico estaba en la puerta mirándonos, lo percataba, la chica a veces le dirigía la mirada. Le bajé las asas del vestido y del sujetador a medida que avanzaba con mis besos, saboreándola.

Le quité el sujetador, empecé por acariciar sus pechos, sus pezones pequeños que se ponían duros...con mi lengua avispada los acariciaba y les mandaba un bocadito. Era muy placentero verla disfrutar. Mis manos se escabullían a sus piernas firmes, se deslizaban por sus muslos, y cuando estaban por el muslo interior ella suspiraba más.

Mi mano ya se encontraba en su pubis, su mano la puso encima de la mira para que tocara sin miedo. Me excitó bastante, noté su tanga húmedo, mis dedos se escondían por debajo y la encontraba muy mojada. Mis dedos tocaron su clítoris, pasaron alrededor de su sexo...y entraron dos, los movía rítmicamente... Ella tocaba mis pechos, pasaba su dulce lengua por el cuello... el escote... hasta llegar a los pechos, y los comía.

Gozaba tanto que daba gusto, no paré hasta que quedara extasiada. Nos entregamos con un morreo muy húmedo. Esbozamos unas sonrisas de satisfacción y observamos al chico con su miembro fuera del pantalón, estaba muy empalmado. Ella se vistió, me comentó que quedara allí, fue a junto del chico, le dijo algo, quedando ella ahora en la puerta.

El vino a junto mía, me dio un besos con lengua y me apoyó contra la pared. Nos acariciábamos con mucha ansia. Estábamos tan calientes que nos acercamos a los lavabos, me apoyé en uno de ellos mirando para el espejo y el me penetro  frenéticamente con embestidas rápidas y lentas. Por el espejo pude ver a la chica que se estaba tocando los pechos y mordisqueando el labio inferior.

Aquel panorama me puso hasta tal punto que me corrí con él. Cuando acabamos, miré por el espejo a un hombre detrás de la chica, por la ropa era un camarero, echó una sonrisilla un poco maliciosa.

Cuando salimos los tres, los camareros se quedaron expectantes, el resto de la gente seguían con lo que estaban haciendo...



sábado, 3 de septiembre de 2011

El cartero llama dos veces

Estaba muy excitada. Tus dedos están apretando mis pezones, los noto duros, los aprietas y das unos roces que no puedo dejar de sentir unas cosquillas que se transforman en hondos escalofríos que recorren mi cuerpo y se concentran en mi sexo, donde tus dedos empujan con firmeza hacia en interior, provocando mayor placer al estimular mi clítoris con tu pulgar. Me estoy mojando, el bao que sale por mis labios se mezcla con el ambiente húmedo del baño. Mis labios están pegados en tu hombro, deseo morderlos,  pero no puedo. Es tanto el placer que estoy sintiendo que por momentos me mareo. Cierro los ojos y me dejo llevar. Suena el timbre. Mi orgasmo está próximo. Siento como mi cuerpo esta a punto de liberar todo su placer contenido. Sigue sonando el timbre con insistencia.

“Es mejor que vaya” dijo Juan. Mi cuerpo conserva todavía el calor próximo al éxtasis.
“Voy contigo” respondí esbozando una ligera sonrisa.
Era el cartero. Se quedó mirándome de arriba abajo. Fijándose sobre todo en mi voluminoso pecho.
“¿Algo importante?” Entre incontrolables gestos pregunto mi chico.

Mis manos estaban tocando y palpando su culo, es algo que a mi me excita y a él le irrita y pone nervioso. Y más cuando aproveche la barrera de la puerta me ofrecía para que mis dedos tomaron su cintura y son sutileza tocara su pene, acariciándolo y dando pequeñas sacudidas. Una vez que se cerró la puerta dejo la carta, y soltó la toalla dejándola caer fingiendo que estaba demasiado enfadado, posó sus manos en mis caderas y me susurró al oído “ eres muy traviesa…” “no se si te gustaría que estuviese en medio el cartero, eh pillina”

“Tendría su morbo” contesté

Mi cuerpo quedó a su vista. Lo contempló como si de su premio se tratase. Lancé un ligero gemido cuando rozó de nuevo sus dedos en mis pezones, no hizo falta más tiempo para que se pusieran duros. Al instante mi mano se escabullía por debajo de sus piernas y noté como la tenía de dura. La empecé a acariciar y notar sus testículos duros. Su mano inquieta no paraba de pellizcarme los pezones y de estimular mí clítoris…estábamos los dos muy excitados.
Él se agachó y saboreó. Su lengua no dejaba de empujar provocando que volviera a estar tan excitada como antes de salir de la ducha. Su boca chupaba y tragaba cuando flujo emana de mi interior. Me estaba corriendo…Los embistes de su lengua y su boca provocaba que me dieran espasmos y sacudidas, no pude evitarlo y presionando su nuca contra mi cuerpo le di a comer del rico manjar que habita en mi cuerpo. Me dio la vuelta, acarició mi culo susurrando con voz de deseo “que ganas…”

De repente sonó otra vez el timbre, le dije a Juan que no abriera pero no me hizo caso. Cerró la puerta, se acercó, en su cara veía dibujada una sonrisa extraña. De pronto sin esperármelo un hondo escalofrío me recorrió cuando sentí otras manos tocando mi sexo por la espalda, mire a Juan y el me susurro …” tranquila tienes a tu chico a tu cartero”

***************************************************************

Me acerqué a Juan, mientras sentía como las  manos de nuestro invitado me recorrían. Sus roces cada vez me excitaban más, frotando mi sexo con intensidad hasta que me mojó. Hundió sus dedos en mi interior y cuando estaba a punto de estallar paró. Como si fuera un gato comenzó arañar mi espalda de forma sutil y provocativa, bajando desde mi espalda hasta llegar  nuevamente a mis nalgas, de pronto sus manos están tocando mis ingles y separando mis piernas note lengua lamiendo mi sexo. Aquello me calentó. Tanto que me acerque a Juan  y sin decir palabra mis manos tomaron su miembro y apartando la piel que cubría su glande comencé a succionárselo. Juan se acercó más, mientras notaba como el rostro de nuestro invitado se pegaba mas a mi culo en pompa mojándose con mis flujos como un sediento de agua. Las sensaciones que recorrían por mi cuerpo eran para mí hasta ahora desconocidas.
Juan agarraba mi cabeza, empujándome contra él con un poco más de fuerza. Apartando mí pelo. Y yo disfrutando de ambos hombres. Mis ojos estaban cerrados, concentrándome en el placer que sentía, de pronto ambas manos se hicieron con mi cuerpo, notaba como unos dedos acompañaban a la lengua de nuestro invitado, jugando entre mi sexo y mi ano, y Juan pellizcándome los pezones de una manera que no podía estar excitada al borde de explotar. Mi calor se concentraba cada vez más. Estaba tan cachonda como nunca antes me había pasado.

De pronto, nuestro invitado se separó. Abrí los ojos y mirando para Juan, ví como con sus ojos le daba su visto al cartero que no tardó en bajar la cremallera y desabrochar el botón para acercar su pene a mi cuerpo. Comenzó a frotarlo contra mi sexo. Por los roces mi mente imaginaba un miembro grueso, aquello me deliraba. Quizás no tan gruesa como Juan,  pero si apetecible. Sus dedos volvieron a rozar mi sexo e impregnándose de mi flujo, los clavó en mi ano. Notando como un dedo traspasaba el orificio hasta el interior de mi cavidad. Abrí los ojos como platos del gusto y placer que aquello me profirió sabiendo que no era Juan.
Aceleré el ritmo de mi boca, Juan estaba desbordado, sus manos se apoyaron en su costado meneándose también con más fuerza hacia mi. Estaba a punto de hacer eyacularle cuando semejante miembro entró en mi ano. Con delicadeza y suavidad fue entrando. Tanto era el gusto que sentía que solté el pene de Juan y mirándonos le susurré con los labios “ Fóllame”

jueves, 16 de junio de 2011

Eran las nueve de la mañana....

Eran las nueve de la mañana, y yo salía del baño, y lo vi, estaba en calzoncillos, y su cuerpo, maravilloso, estaba bañado por la luz de la luna, era hermoso, empezamos a hablar, en un instante la charla empezó a subir de tono.

No se en que momento las cosquillas se volvieron caricias, y las risas se volvieron gemidos, en ese instante me percate de que algo me aprisionaba el vientre, era su erección. Me hizo querer probar sus labios, le di un inocente piquito, a lo que el respondió con un beso apasionado, ya su lengua recorría mi boca y sus manos mi cuerpo, cuando sus manos quisieron tocar mis muslos paró y me quiso llevar a la habitación.
Me acaricio la cabeza, y me dijo a lo oído cuanto me deseaba. Su lengua fue bajando hacia el cuello, eso hizo que mis pezones se endurecieran automáticamente, me saco el camisón, era uno de verano color blanco, quedando con un tanga. Él posó su boca en mis pechos  y empezó a mordisquearlos y chuparlos, después bajo con su lengua, y con su boca me saco el tanga…

Estaba muy excitada. Me puse encima de él y besé su boca entreabierta, seguí por su torso hasta llegar al ombligo, ahí lo hice más despacio y dando unos pequeños mordisquitos. Aquellos calzoncillos le quedaban de vicio, le marcaba y más estando excitado. Con los calzoncillos puestos, empezamos a rozarnos, cada vez estaba más húmeda. Sus manos iban para mi culo y me apretaba más hacia él. Miraba mis gestos, le ponía mucho. Nos dimos la vuelta, ahora estaba debajo, y su lengua  recorría todo cuanto podía de mi cuerpo. Notó que estaba muy muy mojada, se dispuso a quitar los calzoncillos, estaba bastante excitado. Se la noté, llevó un ritmo lento pero rítmico. Sus dedos de vez en cuando pellizcaban un poco mis pezones. Estuvimos un rato así pero en un momento inesperado su ritmo aumentó hasta que alcanzamos el clímax. Caímos rendidos, pero nuestras sonrisas demostraban que queríamos más…

**********************************************************************

Nos quedamos abrazados, el no paraba de darme besitos y carantoñas. Pero a la vez estábamos comentando situaciones que nos daban morbo hasta que se calló y tenía cara de pensamiento. Me conocía esa cara y algo estaba tramando….

Me dijo “déjate guiar”, me vendó los ojos con un pareo que había por allí  y me susurro al oído “ahora vuelvo, no te muevas”. Allí estuve esperando por él, toda impaciente. Lo escuché llegar, me ayudó a levantarme y a ponerme la bata. Me cogió de una mano y me llevó.

Me hizo sentar en una silla, parecía la silla de la cocina. Estaba muy intrigada en saber que haría, prestaba mucha atención a los sonidos. Noto que me baja la bata en los hombros  y me hace como un masaje, deslizando sus dedos poco a poco y hacia al cuello. Ahí se detuvo durante un rato y me relajó. Sin darme cuenta, se sentó en mis piernas, me cogió la cara con las dos manos y me dio un morreo. Me sobresaltó gratamente; yo le separé y me metí un dedo en la boca como si lo estuviera chupando. Con la otra manos abrí la abrí la bata, dejando mis pechos a la vista de él. Como seguía con los ojos tapados, no miré su reacción; pero me dijo “quiero que me digas a que sabe lo que te voy a dar a probar”. Yo acepté.

Noté algo en mis labios, así que entreabrí  la boca y degusté lo que tenía en su dedo, era mermelada. Al rato no era su dedo, era nata en un pezón de él, pero no me paré y seguí comiéndoselo, mordisqueándoselo… hice lo mismo con el otro pezoncito. Mi lengua se  escapó a su torso moreno… mis manos iban hacia su calzoncillo… Estaba potente. Tenía ganas de tocarlo, de palparla…iba a quitárselo pero él me detuvo antes y me quitó el  pareo. Lo observé, estaba deliciosamente apetecible, y me percaté hacia donde dirigía su mirada, mis pechos. Relamió sus labios y se dispuso a degustarlos  durante un rato, turnándose entre uno y otro, jugueteó con ellos, hizo todo cuanto pudo dejándome totalmente excitada.

Sin mediar palabra me dirigió hacia la cama y me tumbó. Me empezó a pasar sus yemas de los dedos, como  haciendo eses, por la cara suave, por el cuello delicado, por los hombros, por los pechos voluminosos - al pasarlas por los pezones se pusieron duros automáticamente - por la barriga blanca, por el ombligo pequeño, por el pubis  y por las  piernas anchas. Al acabar se puso enfrente del pubis y noto su lengua juguetona haciendo líneas hasta que da con el coño. Vaya si no era juguetona….una vez ahí, me lo saborea, noto como mete la lengua, como juguetea con mi clítoris…se deleito un buen rato…me hizo estremecer de  placer. Paró un rato y cogiéndole desprevenido le lamí los huevos y la polla, estaba bien durilla….que satisfacción me daba el verle regocijándose. Me hizo parar, me dio un morreo y me susurro “quiero sentirte otra vez dentro” Me dí la vuelta, de espaldas a él, levanté mi culito...y la noté entrar hasta al fondo. Como me  había gustado…empezó con un ritmo lento, pero pronto subió el ritmo, de tal manera que yo también meneaba el culo. Nuestras respiraciones eran muy aceleradas  y entrecortadas, mis gemidos cada vez eran mas altos…nuestros cuerpos pegados, sudorosos…tal excitación tenía que menee mas rápido el culo y juntos llegamos al clímax como nunca. Nos dejamos caer en la cama, exhaustos, mirándonos y suspirando. Me regaló un beso juguetón y una sonrisa, ay…aquella sonrisa….

Había sido un gran comienzo del día.

sábado, 11 de junio de 2011

Fuí hasta su piso

Fui hasta su piso, y una vez allí me la enseñó,decía él "mas que nada para que sepas donde te metes".Fue un gesto que me gustó, me daba a entender que no tenía nada que esconder...Luego decidimos ir al sillon del salon a conversar.

Iba abrigada con un chaquetón abotonado desde abajo hasta arriba, tenía miedo a coger frío pues llevaba un top de lo mas sugerente, pero con lo insistente que estaba él me animé a quitarlo. A pesar de que nos llevamos muy bien me sentía un poco cortada, él lo noto e intentó animarme con sus dulces palabras. Enseguida me quedé mas tranquila y acerqué mi cara a la suya hasta topar mis labios con los suyos. Pude saborear esos labios carnosos, mandarle unos mordisquitos, jugar con su lengua avispada mientras mis manos recorrían cada milímtero de su cuerpo y las suyas por mi cuello y escote. Cada vez besabamos con más ansia y nos tocabamos como si la lujuria se nos apoderaba de nosotros.Sus manos llegaron a mis pechos redondos, los acariciaba con sutileza, notaba sus dedos...y más en los pezones.Le sugerí ir hasta la habitación.

En la entrada de su habitacion empezó a rozar suavemente sus dedos por mis labios, iendo poco a poco hacia la cama; se sentó y yo me quedé a pie, sentía como sus manos bajaban por mis pechos, le mandé que se echara hacia más atrás y me senté encima del. Comencé a moverme encima, al mismo tiempo que mi lengua jugueteaba con la dél. Mis manos se escabullían por debajo de su camisa, las suyas por mi top hasta que nos lo quitamos. Notaba su miembro que iba creciendo y sus manos buscaban mis pechos, con calma sus manos fueron a mi espalda para desabrochar el sujetador. Me agarró con sus fuertes brazos y me echó hacia atras dispondiendose a pasar sus ansiosos labios por mi cuello. Los iba bajando hasta dar con mis pechos, les mandó unos dulces besos y unos simples lametazos en mis pezones que les hizo ponerse erectos. Me puse derecha, rocé mis manos por sus pechos, su torso y su entrepierna mientras él me desabrochaba el pantalón y metía una mano por dentro pero pronto la sacó para tumbarme.

Ahí echada me quitó el pantalón y le ayudé con el suyo. Nos morreabamos con toda nuestra entrega, sentía como introducía sus manos por debajo de mi tanga e intentaba tocar con suavidad pero resbalaban hacia adentro. Me encantaba esa sensación pero dejó de hacerlo para quitarme el tanga.Pasó sus manos por todo mi cuerpo, estaba muy excitada, luego se centró en mis pechos, me los comía a besos, me los lamía como si fuera un helado, les mandaba unos mordisquitos con esos labios que me hacían estremecer. Disfrutaba viendo ese panorama y sintiéndolo. Acto seguido su lengua pasaba por mi barriga hasta mi zona pubica, ahí con sus dedos empezó a pasarlos con sutileza avanzando a mi clítoris. Fue como una mar de sensaciones, al mismo tiempo me estaba comiendo un pecho. Bajó sus dedo hasta intentar meterlo. Metió uno y ahí estuvo durante un rato. Iba de lento a más rapido...cada vez se dilataba mas, así que noté como iban dos, percibió que me gustaba mucho por lo que decidió intercatlar ritmo lento y rápido hasta que no podía aguantar más y le pedí que no parara hasta que me llegara al clímax. Al llegar, le besé con toda mi pasión y fui a quitarle el calzoncillo, estaba bastante excitado.

Le tumbé, me puse enfrente del y fui dejando el rastro de mis labios por sus labios, cuello, pecho,torso.. no si antes rozar con mis dedos. Mis manos se escaparon a su sexo a notarlo, se sobresaltó un poco al principio, rocé ligeramente con el dorso de la mano su sexo y le acaricié los testiculos. Me paré un poco ahí a darle un poco de placer, disfrutaba viendole suspirar. En el momento menos insospechado, le pegué un lametazo a su miembro como si fuera un helado que se estuviera derritiendo, mis manos seguían dandole un masaje...Una de sus manos estaba posada en mi culo y cuando le pegaba unos bocados me lo agarraba con fuerza. Él se movio de tal manera que coincidió enfrente de mi sexo. Cuando pasó su lengua por el clítoris me pareció ver las estrellas, gemía de placer al mismo tiempo que el suspiraba...

Despues de un buen rato dandonos placer, me volví hacia su cara, mi lengua buscaba aquella boca ansiada de besos. Por nuestras miradas se entendía que teníamos demasiadas ganas de sentirnos uno al otro. Me senté encima del, notandola hasta al fondo.Empecé a menearme, sus manos recorrían casi toda mi geografía, sobre todo se centraba en mis pechos. Mis manos iban a sus hombros, su torso y a mis pechos, quería que mirara como me los acariciaba. Eso fue el desencadenante de seguir cada vez más rapido pero con unas embestidas lentas. Ya cuando estabamos a punto de llegar al extasis nos acurrucabamos y aumentamos nuestro ritmo.

Una vez que soltamos toda la adrenalina me tumbé al lado suya, había sido estupendo, se lo hice saber con beso como si fuese el ultimo y una sonrisa de oreja a oreja, el también me mostró su satisfacción.

Nos quedamos allí, tumbados, dandonos mimos....