Veronik Liberal

Veronik Liberal

viernes, 16 de diciembre de 2016

Ardiente (microrrelato)



Recostada en el sillón saboreaba de una copa de vino enfrente de la chimenea. 

Hipnotizada por el fuego no percibió que su chico se acercaba por su derecha. Con una sonrisa pícara  le expresó:

-¿Ves? No te hace falta ropa para entrar en calor.

-También puedo entrar de otra manera.

-¡Cierto! Pero mírate. Un sujetador sin tela mostrando tus pechos en todo su esplendor, un tanga también sin tela con las piernas abiertas, llevas esos zapatos negros con esos tacones altos y finos, y degustando esa copa de vino. ¡Estás preciosa y dispuesta a todo!

-Esto…- Él la interrumpió poniéndole un dedo enfrente de sus labios y susurró ‘shhh’.

Él agarró la copa y la colocó sobre una mesa al lado. Cogió a Vero y la acostó de espaldas a la alfombra. Le estiró los brazos hacia arriba y le agarró una muñeca con la otra con unas esposas acolchadas que traía él. 

Le tiró de los pezones, con cierta presión que hizo que ella se revolviera. Deslizó un dedo hacia su pubis y se lo metió lentamente. La notaba muy lubricada. Con su dedo a un ritmo frenético la masturbó y la quiso llevar a un gran orgasmo.




miércoles, 4 de noviembre de 2015

Propuesta...¿Indecente?


El encuentro con Óscar y Noelia le ilusionaba. Después de mucho tiempo quedaba una tercera vez con una pareja. Notara como el afloraba el feeling desde el primer momento que se habían visto. Vero se encontraba alegremente tomando una copa estando al lado de Óscar y enfrente de Noe.


Mientras conversaban de temas insignificantes, a Vero se le ocurrió una propuesta. No dudó ni un segundo a comentársela a la pareja. Estuvieron de acuerdo y los tres se encaminaron hacia arriba del local. Llegaron a la estancia en donde comentó Noe que le gustaría estar. 

Era un día tranquilo, había poca gente en el local, y justamente a la habitación que fueron no había nadie. Propicio para la propuesta que tenía en mente Vero. Tomando cada uno una orientación distinta, vieron en donde les gustaría estar.
-¿Qué te parece aquí Noe? – preguntó Vero quitando un objeto y situándose ella.
-Si…me gusta – mientras Noe respondía, Óscar le robaba un beso suave y húmedo a Vero. No le había pillado de sorpresa porque segundos antes él le había lanzado una mirada de deseo.

Vero dirigió su mirada al pantalón vaquero del chico y comentó:
-A ver ese aparato…
Él sacó el móvil que tenía en el bolsillo delantero del pantalón y le estuvo explicando en donde tenía que pulsar para sacar una foto. Ella, cogiéndolo entre las manos y comentando a la pareja que se colocara, fue probando varias posiciones para intentar coger la mejor perspectiva. 

Sacó las primeras fotos y las observó antes de seguir. 
Ella, rubia, con una larga melena, lucía un vestido veraniego. Blanco con flores verdes. Él, moreno, vestía una camiseta negra y un pantalón vaquero claro.
Siguió sacando más fotos de diferentes puntos pero sobre todo desde abajo, estando a ras del suelo. Le encantaba como quedaban.

Vero empezó a dirigir los movimientos entre ellos. Decía entre otras cosas ‘Mira a tu derecha Noe’, ‘Enreda tus dedos en su pelo, Óscar’, ‘Posa tus manos sobre los pechos de ella’. 
La pareja sonreía con una complicidad y diversión que hacía que la sesión de fotos fuese muy natural. El ambiente se fue caldeando más cuando la situación iba a más. 
De poses sugerentes a poses provocadoras. 
De besos lentos a besos apasionados
De leves sonrisas a sonrisas picaronas.
Y de miradas insinuantes a miradas excitantes.

A la vez que la pareja se excitaba paulatinamente, Vero también. Ésta paró un momento con la cámara para acercarse a juntos de ellos. Posó la cámara en un taburete y apoyó sus manos, la izquierda en la espalda de Noe y la derecha en la de Óscar. Fue descendiéndolas con ligera presión hacia la zona lumbar. Vero ladeó su cabeza y asomando la punta de su lengua fue a saborear los labios finos de la chica. Queriendo o instintivamente, las lenguas de ellas se entrelazaron. Óscar, con su mano izquierda en el culo de Vero, por debajo de la falda, lo agarró con más fuerza y lanzó un suspiro ahogado. Un suspiro que rápidamente fue callado por un beso muy apasionado de Vero. Mientras, Noe acariciaba con ansia los pechos de Vero, por encima del body de rejilla que llevaba puesto. Al poco rato Vero se retiró sigilosamente dejando a los dos que se rozaban férvidamente.  Cogió el móvil, y aprovechando el momento de la pareja, sacó un par de instantáneas en las que realmente no estaban posando. Cuando  Óscar y Noe se dieron cuenta de que Vero retomaba la hazaña, sonrieron y siguieron retozándose.  

Y como si el chico leyese el pensamiento de Vero, deslizó el vestido de Noe hacia arriba hasta quitárselo por la cabeza. Lo echó encima de un taburete que estaba muy cerca de ellos y siguió jugueteando con su chica. Vero cambió de sitio y captó en varias imágenes a Noe en lencería blanca junto a su chico vestido. Esto último se remedió rápido. En un visto y no visto, él se desprendió de la camiseta, y cuando iba a desabrochar el pantalón paró al escuchar a Vero:
-¡Que lo desabroche Noe! 

Satisfecha con lo que había inmortalizado, prosiguió son su labor, cada vez más ardua. Disfrutaba ser testigo del encuentro, fotografiándolo, pero su cuerpo le comunicaba que se hiciera partícipe. Se sentía tensa y excitada. Su sexo estaba húmedo y tenía la sensación de que palpitaba.

Noe y Óscar ya se mostraban totalmente desnudos, salvo Noe que exhibía sus zapatos blancos. Las manos de ellos recorrían cada milímetro de sus respectivos cuerpos, a una velocidad vertiginosa, llegando a sitios en donde percibían mucho más placer.


Con la imagen de, Noe acariciando con su palma de la mano la polla de Óscar a la vez que él pellizcaba los pezones de ella y los dos mostrando cara de placer, Vero se levantó, situó el móvil en donde la ropa y se aproximó por detrás de Noe. Situando sus manos en el culo de la chica, lo empezó a acariciar suavemente. Su mirada se topó con la de él y no pudo evitar esbozar una sonrisa picarona. Se centró en las caricias, que se fueron aproximando más al sexo. Poco a poco  pero sin pausa. Vero sentía como el cuerpo de Noe empezaba a agitarse un poco. Sus dedos se deslizaron por la hendidura, hasta que decidió meter  un dedo en el coño. De la boca de Noe salió un largo gemido.
-¡Oh, sí! – Exclamó Óscar y sin miramientos la obsequió un beso muy lujurioso.

Vero, desde atrás, se dispuso a hacerle gozar. Con sutileza pero con brío empezó a masturbarle. Al poco, el cuerpo de Noe se amoldó al ritmo. Óscar no pudo evitar, de vez en cuando, rozar sutilmente con sus dedos el clítoris. La respiración de Noe era cada vez más entrecortada y se mezclaba con sus gemidos ahogados. Vero aceleró el ritmo, propinándole más placer. 

Rápidamente, los gemidos fueron sustituidos por gritos. El chico, embobado ante las vistas de los pechos menearse, daba lengüetazos a los pezones de su chica. Ésta empezaba a estremecerse de placer y a gritar sin parar. Vero, que desde atrás admiraba su culo cada vez más en pompa, se relamió los labios y decidió acelerar más el ritmo. Esa velocidad frenética impulsó a que Noe empezara a sentir un gran orgasmo. Arqueó su cuerpo tenso y disfrutó de  unos segundos de ese orgasmo. Vero sacó su dedo, y a la vista de Óscar empezó a chuparlo de una forma muy viciosa. Noe, toda sonriente, vio parte de la situación al darse la vuelta y acto seguido le cogió de la cabeza a Vero  y le dio un beso muy lascivo.

 Al terminar de dárselo, comentó:
-Yo tengo otra propuesta… - con contoneos de cadera se aproximó a un colchón que había muy cerca y se colocó en una postura insinuante.



Relato dedicado a esa pareja fantástica-

Óscar y Noe



martes, 22 de septiembre de 2015

Me siento dentro del juego

Hoy haré una excepción. Lo siguiente que escribo no es un relato erótico, es un punto de vista de una chica sola que frecuenta el mundo liberal, buscando conocer parejas. Quizás el crear una complicidad con una pareja que conocí  hace unos meses me inspiró :

Los nervios previos que siento para quedar con una pareja hacen crecer mi tensión.
Si es con una pareja que voy a conocer, mucha más.
Normalmente, suelo aceptar la iniciativa de la pareja, el conocerse no compromete a nada. Pero si tengo que denegarla por algún motivo, lo hago sin miedo, pero con educación y respeto si así fue el mensaje de la otra parte.
Por ser chica no tengo que aceptar todo, mi decisión importa, el interés tiene que ser mutuo. Yo también puedo tomar la iniciativa, y que la otra parte no acepte.
Y otra opción que a veces ocurre, no es necesario que alguien me busque los contactos, yo me basto.
Importa como ‘entrar’ a una chica (y a las parejas y a los chicos.-Pero ahora estoy hablando de mí-). Las formas importan, y mucho.
El contacto previo por una página web de temática liberal me ayuda a desenvolverme mejor después en persona. Estando en un local liberal me cuesta mogollón acercarme a una pareja que no conozco para querer iniciar un posible acercamiento. Aunque reconozco que la mayoría de las veces me he relacionado en los locales, los contactos en común facilitan un poco el acercamiento, y antes me desenvolvía mejor.
Me ‘llama’ el conocer parejas. Ver que tal nos desenvolvemos, si hay naturalidad, si hay esa sensación que se llama ‘feeling’ (porque me la tengo encontrada con muchas parejas desde mis inicios en el mundillo, llevo varios años) y si nos gustamos físicamente.
Para mí, no es primordial el físico, pero si influye en todo el conjunto de la persona, y en este caso de dos personas, una pareja.
Si se da esa naturalidad, ese feeling, si coinciden los gustos…si algo surge, surgirá solo y con mucho más placer que no os podéis imaginar.
Las sonrisas son más, y más distendidas
Las bromas son más, y más picaronas
Las charlas serán más largas, y más diversas.
Las miradas será más, y más directas a los ojos o insinuantes.
A medida que voy conociendo a una pareja, tengo menos nervios (aunque alguna siempre quedará) y más complicidad, saco a relucir más cualidades mías e intento dar juego.
Me gusta el flirteo. Hace el encuentro, aparte de natural, insinuante, sensual… Todo ello si ligado a un momento ligeramente íntimo con vestimenta sensual, sexy, lo hace más provocador, divertido y con muchas más ganas de más.
Me siento dentro del juego, porque ellos quisieron y yo también. Hay muchas maneras de pasarlo bien en plan sexual, sin llegar a penetración. La de veces que sentí morbo e excitación por situaciones, por estimular zonas menos explotadas, y más cosas que no me vienen ahora a la mente. Dentro de ese juego, me gusta ver a la pareja satisfaciéndose. Me excita. Hasta incluso, muy pocas veces, dar ‘ordenes’ para que se hagan entre ellos. Me gusta darles placer a él y a ella (si es ‘bi’ y me había gustado. Algunas veces hice tríos siendo ella ‘hetero’ o no nos gustábamos) Me siento dentro del juego. Un encuentro entre tres personas en que la decisión de los tres importó. Repetir con esa pareja con la que tuve ya un encuentro sexual, y sin prisas, disfrutando de cada momento, es excitante y divertido para mí, y seguir repitiendo más. Crea un vinculo de complicidad enorme!
Intento siempre disfrutar del mundo liberal, me involucro en los encuentros, porque me siento dentro del juego. 
Siempre he creído en el mundillo desde que lo conocí, y lo sigo creyendo pero como muy buen complemento.


miércoles, 29 de octubre de 2014

Pequeños gestos...Placenteros momentos

Las dos observaron cómo movía el culo el camarero que les acababan de atender, y las dos se quedaron absortas en sus pensamientos. Imaginaron la misma escena, el chico estaba haciendo un trio con ellas. El silencio latente entre ellas fue interrumpido por un estallido de risas que provenía de un grupo de chicas que pasaban por la acera en ese momento. Carol y Vero mostraron una leve sonrisa picarona y reanudaron la charla.

--

Carol era una chica extrovertida que aprovechaba todas las ocasiones posibles para hacer bromas. Estar con ella, la diversión estaba asegurada.
Poseía una complexión delgada, unos ojos verdes claros, un pelo negro azabache y un moreno envidiable.
Con Víctor hacía muy buena pareja. Su novio de hace cinco años.
Carol, Víctor y Vero se conocieron hace un par de años a través de una página web de índole liberal. Habían congeniado desde el inicio, pero las chicas mucho más. Y cualquier ocasión era buena para quedar. Como esa noche, en la que Víctor se iba de copas con sus compañeros de baloncesto.

--

Pero volvieron a callar cuando se acercó el camarero a dejarles las consumiciones. Le dieron un par de sorbos y prosiguieron.

-¡Que incordio es estar callando cuando se acerca alguien!- Expresó Carol

-No es para tanto mujer. El camarero ya no viene más a no ser que pidamos más copas.

-¿Por qué tenemos que ocultar que hablamos del mundo liberal?

-Por poder, puedes vociferarlo.

-Pero ateniéndome a las consecuencias, ¿no?

-Ya sabes cómo miran, actúan y hablan las personas del tema sin saber. Además de que te juzgarán…

- Y de las relaciones abiertas, otro tanto.

-Yo creo que no tanto, me parece que está “mejor visto”- hizo el gesto de las comillas con los dedos- pero puedo estar equivocada. Pero aun así son temas delicados para tratar en la sociedad. No lo entenderían, ni lo querrían entender.

-Nos tenemos encontrado Víctor y yo, parejas en el mundillo que no comprenden como podemos tener una relación abierta.

-Mientras se respete.- Elevó las cejas- Cada persona, cada pareja, es un mundo.

-Eso sí.- Alzó la vista y descubrió a un chico, sentado con sus colegas en una mesa próxima, viéndolas con interés. Él no hizo ademán de retirarles la vista. Ella le restó importancia y Vero comenzó con una nueva conversación.

Durante un buen rato charlaron animadamente entre bromas y sorbos. Las risas eran más frecuentes y en ocasiones escandalosas. Carol zanjó esa charla preguntándole a Vero:

-¿Has visto que ese nos sigue viendo?- Se refería al chico que las había visto antes.

-¿Y qué? Nosotras a lo nuestro, ¿no? O acaso…

-¡Que dices!- Carol hizo un gesto con la mano derecha dando a entender que con ella no lo intentara

-Pues bien que no te importaría con el camarero- Y le dirigió un guiño.

-Es distinto… ya vengo, voy al servicio

-¡Eso, escaquea, escaquea! Aprovecha para saludar al camarero- y le mostró una gran sonrisa.

Vero se quedó haciendo el paripé con la copa pero enseguida tuvo compañía

-¿Quieres otra copa? Yo invito- dijo el chico que las había visto.

Sus ojos azules intensos la hipnotizaron ‘¡Que ojazos!’ Pensó Vero. Se quedaron tanto tiempo viéndose uno al otro que apareció Carol con dos copas. En  un vuelo se excusó, dejó una copa en la mesa y se largó para dentro.

-¡Uy, que bien! Eres toda para mí.

-No vayas a empachar- dijo sin pensar Vero, para enseguida soltar una carcajada.

Velozmente, él se acercó a su cara para darle un par de besos muy cerca de las comisuras de los labios. Ella, innatamente, le correspondió y le ofreció asiento.
Sentada en la esquina de la barra, moviendo la pajita en la copa en todos los sentidos posibles, miraba a la pareja en cuestión a través de la ventana.

-Pena que esté trabajando, si no te acompañaba de muy buena gana- dijo el camarero que estaba enfrente de ella.

-Pues no sé qué estás haciendo hablando conmigo.

-Porque tengo un respiro y  me apetece. Estaría bien que quedáramos  un día.

Carol se le quedó mirando y pensó en un cambio de táctica.

-Y con mi novio presente ¿Aceptarías? No te va a montar ningún numerito, te explicaría el motivo de esta proposición.

El camarero se quedó perplejo, y después de intentar disimularlo, aceptó. Carol no pudo evitar sonreír y hacerle un guiño.

---

Dos horas después…


El sonido de la puerta abrirse y las llaves resonaron por todo el piso. Las dos chicas avanzaron hasta cerrar la puerta.

-¡Hogar, dulce hogar! – Exclamó Carol

-Un poco más y no sabes meter la llave, ¡eh! – dijo Vero con retintín.

-Siempre me quedarás tú.- Sentenció

Se desplazaron hacia el tresillo del salón y se desplomaron en él.

-Mmm, que ganas de acomodarme- Comentó Vero

-¡Quién lo diría! No parabas de bailar con ese chico.

Se echaron a reír y siguieron recopilando anécdotas de la noche. Después de un rato, cuando empezaron a hablar más sosegadamente escucharon un sonido que provenía de la puerta de la entrada. Dirigieron su mirada hacia allí, comprobaron que Víctor apareció tras abrir la puerta.

-¡Vaya par de bombonazos me encuentro aquí! – Expresó mientras se acercaba al salón.

-Pero tú no estabas de copas con… 

Él no le dejó terminar de hablar y añadió:

-Tú lo dices, estaba.

-¿Y por qué ese cambio?- Preguntó Vero

-Porque me apetecía. No me esperaba encontraros aquí.

-¡Surprise!- dijo Carol con acento inglés y sonriéndole.


Él se arrimó al tresillo y se agachó para ofrecerle un beso muy tierno a su novia. Cuando se iba a separar, Carol lo enganchó con otro beso, esta vez más apasionado. Ante aquel momento íntimo, Vero se disponía a levantar pero una mano sujetó la suya para que no lo hiciese. Víctor interrumpió el beso para preguntar:

-¿A dónde crees que te vas?- Reptó su mano, pasó al brazo, paseó por el cuello, hasta llegar a la cara. Acarició su mejilla y deslizó su dedo pulgar por los labios finos de ella. Vero entreabrió la boca y asomó su lengua- Si lo estás deseando- murmuró.

Carol estalló con una risotada y se explicó:
-Está como  una gata en celo.

-¡Anda que tú no! – exaltó Vero

Víctor, sin dirigir ninguna palabra, agarró  por las manos a las chicas y se las llevó a la habitación.
Comenzó a dar un beso de tal manera a Vero que le hizo temblar las piernas, para enseguida dar  otro a su novia que la hizo enloquecer más. Ella, ni corta ni perezosa se desprendió de la camiseta que le ceñía. Se situó detrás de su chico, acarició su zona lumbar metiendo la mano por debajo de la camiseta y la fue ascendiendo arañando sutilmente la piel. Al mismo tiempo, él desabrochaba la blusa blanca de Vero lentamente pero ella se apresuró cuando se la quitaba. Víctor, sin parar de observar la delantera de Vero, la sentó en la cama. Hizo lo mismo con Carol.
Sin parar de contemplarlas con un deseo abismal dijo:

-Quiero veros juntas y revueltas

En un visto y no visto, estaban fundiéndose en u n beso muy lascivo. Entrelazando sus lenguas, humedeciendo sus labios y mordisqueándose. Al  mismo tiempo, se tocaban con ansia, y más en los pechos que fueron liberados de los sujetadores en un santiamén. Con sus dedos bordeaban cada pecho, cada aureola y cada pezón, y cada vez con más intensidad.

Víctor, con el torso desnudo, se subió a la cama colocándose de rodillas junto a ellas. Solo con ver aquella escena se había puesto como una moto. Posó su mano derecha en la cabeza de Vero y la izquierda en la de Carol. Las acarició despacio y arrimó su boca a la de ellas para zambullirse en aquel beso lujurioso. Las manos de él fueron descendiendo por el cuello y por la espalda. Y sin poder contenerse, también a  los pechos. Los de Vero, redondos y grandes, con aureolas y pezones pequeños y rosados. Los de Carol, redondos y medianos, con aureolas y pezones marrones y grandes. Después de recrearse en ellos, las chicas le hicieron parar.
Él extrañado, comprobó rápido porque fue. Sin evitar enseñar su sonrisa pillina. Las manos de ellas le estaban quitando el cinturón y el pantalón. Dejándolo en bóxer, acariciaron su entrepierna suavemente pero con una ligera presión. Él resoplaba y meneaba su cadera. Su polla no paraba de ponerse más dura. Ellas, la siguieron rozando hasta que decidieron quitarle la prenda íntima, junto con el pantalón que lo tenía bajado.
Víctor, adoptando la postura que tenía al borde de la cama, atrajo hacia él las chicas. Las fue obsequiando con besos, lametazos y lengüetazos. Los tres ya se encontraban muy excitados, pero cada vez querían tocarse más. El chico ayudó entre prisas a las chicas a quitarle la ropa que aún tenía puesta. Una vez desnudas, solo con tacones, Víctor pensó  ‘Son como diosas’.


Ellas se le acercaron, pícaras, y con sus manos hábiles juguetearon con la polla y los huevos. A la vez, entreabrían las bocas, humedecían sus labios, sonreían, se besaban entre ellas…
Él, extasiado, les mandó:

-¡Tumbaros en la cama, chicas!

Obedecieron sin rechistar, Vero se colocó a la derecha y Carol a la izquierda. Él, siguiendo de rodillas, empezó a tocar con cada mano a cada  una, desde los pies hasta la cara. Intercalando con besos lascivos a sus bocas. Sin parar de manosear los pechos y de chupar y succionar sus pezones. Sus cuerpos se retorcieron de placer. Momento que Víctor aprovechó para rozar sutilmente con los dedos el pubis de las dos. Cada vez con roces más intensos, y cada vez más cerca a sus sexos húmedos. En un instante, él estaba pasando su lengua por el coño de Carol y luego por el de Vero. Ellas rápidamente se alteraron.
Víctor se irguió un poco y se colocó entre ellas. Alargó cada brazo a la pelvis de cada una, para empezar a deslizar  los dedos por sus sexos húmedos. Repitió esa acción varias veces, hasta que decidió meterles dos dedos. Y con un ritmo constante, metiendo y sacando, notó lo bien que se amoldaban dentro de ellas.
Las dos chicas, aprovechaban algún momento para manosearse los pechos, sobre todo para tirar de los pezones. Él, disfrutaba viéndolas disfrutar, y seguía sin parar. Sus expresiones lo decían todo y sus gritos cada vez eran más y más ahogados.

Víctor percibió que estaban a punto de llegar al clímax, momento que aprovechó para pasar ligeramente el dedo pulgar por el clítoris de cada una. Y en un par de segundos el calor les invadió completamente, sus cuerpos se tensaron y aullaron de placer. Pasada la euforia se revolvieron y dirigieron miradas juguetonas  a Víctor

lunes, 8 de septiembre de 2014

Tercer aniversario ( y tres meses)



Hoy estamos de celebración. Hace tres años y tres meses había decidido abrir este blog de relatos. Anteriormente había subido un relato a un foro de temática liberal a ámbito de Galicia. En ese mismo relato, un chico que conocía de aquella  era uno de los protagonistas. En cuanto le comenté que había escrito un relato de alguna de nuestras experiencias se sorprendió y  más al leerlo. Junto con otras opiniones y viendo el auge de los blog, me había animado a crear un blog. Por experiencias ordenadas cronológicamente fui subiendo los tres relatos que tenía.

En ese mismo año, en un foro, también de temática liberal, alguien tuvo la idea de organizar concursos mensuales. Y a partir de ahí, cuando me gustaba el tema y tenía tiempo, me zambullí a escribir, como de media, cada mes. Era una manera de obligarme de escribir. Adentrarme en mis pensamientos, experiencias, fantasías…y plasmarlos en un relato en función del tema o las condiciones que habían propuesto. Era mi manera, por una parte, de esquivarme de la realidad y adentrarme en una historia. En algunas con citas con chicos o con parejas. El plus del mundo liberal, para mí, es más dinámico y divertido. 

Hoy me pongo a leer de nuevo los relatos  desde el inicio hasta hoy y noto la diferencia. ¡Vaya si no!  Pasa el tiempo, y el evolucionarme como persona y el leer, hace que me exprese distinto. Aparte, que en estos momentos me gusta más el intentar currarme más relatos y superarme a mí misma.  Me enorgullezco del avance.  ¡Y lo que me queda! Siempre lo dije, y siempre lo diré: Simplemente soy una aficionada a la escritura.  

Hace unos cuantos meses, desgraciadamente, tuve que parar de escribir. La vida da muchas vueltas, y necesito tiempo, concentración y tener la mente en blanco. Pero últimamente tengo muchas cosas en la cabeza. 

El cumple del blog, es un buen motivo para escribir esta entrada. Y por ello quise relatar un poco sobre una situación. 

Espero volver a escribir pronto aunque los relatos sean más cortos.  Yo lo estoy deseando. Últimamente tengo varias ideas. ¡Un beso a tod@s!