Veronik Liberal

Veronik Liberal

lunes, 14 de mayo de 2012

Provocandote

Mi cuerpo yace en la cama. Una camiseta y una ligera prenda interior es mi único atuendo. El día es cálido, la casa huele a sales de baño. Sabes que hice algo mas que refrescarme, mi sonrisa me delata.
Mis dedos de manera sugerente circundan mis pechos. Dibujando la aureola. Te encanta mi forma de provocarte. Te acercas a mí. Tus dedos con suavidad acompañan a los míos que pronto desaparecen, mis pezones flácidos despiertan de su letargo pasando a estar tersos.

Mis manos van levantado la camiseta, tus dedos pellizcando los pezones, deseando que todo mi cuerpo reaccione a los estímulos que pronto te los ofrezco desnudos, atrapándolos en tu boca.



martes, 10 de abril de 2012

En la biblioteca

Los rayos del sol que entran por la ventana me despiertan. Me siento descansada pero quiero estar un rato más echada notando el calor del sol. No paro de pensar quien será el nuevo bibliotecario o nueva bibliotecaria.
Como me gusta mucho la lectura y no puedo permitirme comprar los libros que quiero, me decidí un día ir a la biblioteca cada dos días. Pasaron unos 5 meses y debido a esa frecuencia conocí a la bibliotecaria. Hace una semana me dio la mala noticia de que la trasladaban a la biblioteca de Orense. Me apenó tanto que estuve unos cuantos días sin ir, hasta que ayer pensé que no podía seguir así. La lectura me evade de las preocupaciones de la vida real, me hace adentrar en una historia sintiendo de espectadora.
Observo el reloj y miro que pasó mas tiempo de lo que me había imaginado, así que me levanto con apresura, abro la ventana y noto que va a ser un día de primavera. Por ello decido ponerme algo liviano, una camiseta de asas blanca y una minifalda, algo cómodo pero coqueto. Para no perder más tiempo cojo el bolso grande de ayer sin vaciarlo.

Cuando salgo de casa veo asomar el autobús por la esquina, por lo que echo una carrerilla para cogerlo y no tener que esperar al siguiente. Al subir las escaleras me noto la camiseta un poco humedecida. “Menos mal que llevo el bolso de ayer” pienso, en el que tengo una camiseta dentro. Pago al conductor, él descaradamente no me quita la vista de mis pechos por lo que me le doy la espalda. Contemplo que el bus está abarrotado "¿Pero que pasa hoy?" Pienso. Reacciono rápidamente, me dispongo a ir cerca de la puerta de la salida, agarrada a un barrote.
Solo ansío que no entre más gente y pase el tiempo rápido para llegar cuanto antes a la biblioteca, con el calor que hace es insoportable estar ahí dentro. Estoy absorta en mis pensamientos hasta que noto como un ligero aire en mi cara. Con el calor que hace ese airillo es muy apetecible. Me fijo de donde puede venir. El chico que tengo enfrente de mí guiña un ojo, me sonríe y sopla. Dándome a entender que es él. Me ruborizo, le sonrío dando a entender que gracias e intento mirar hacia otro lado. Con la frecuencia que cojo el bus de esta hora me sé la cara de la gente pero la de él no la he visto nunca. Debe de tener unos 30 años altos, pero se conserva bastante bien. Fibroso, alto, moreno, unos ojos castaños brillantes y una sonrisa contagiosa.
El autobús hace una parada en la que sale bastante gente. El chico empieza a moverse, le sigo con la mirada, pienso que se va pero no es así, se puso más cerca de mí. Cuando antes ansiaba que pasara el tiempo para irme, ahora deseo que se pare el tiempo. Cierro los ojos, inspiro profundamente, me imagino que estoy acostada de lado en una cama teniendo de frente a él. Observando con detenimiento cada rincón de su cuerpo desnudo. Acariciando su torso. Pasando mis dedos por sus labios. Notando sus labios ardientes deseosos de mi cuerpo. Sus dedos rozando mis pezones rosados...
Un ruido inesperado me hace volver a la realidad, el autobús da un frenazo. Debido a ello la persona que estaba detrás de mí me tocó. Instintivamente me doy la vuelta. No se me ha ocurrido pensar que era él.
Me vuelve a mostrar su sonrisa contagiosa y sopla de nuevo, pero esta vez al escote. Disimulo mi nerviosismo y lo sigo mirando a los ojos y a su boca entreabierta.
“Me llamo Ángel” me expresa así de repente, no contaba con ello.
“Verónica” le contesté amablemente.
Se arrima a darme dos besos de cortesía. Los noto como miel que no puedo saborearlo del todo.
“Voy a llegar a mi destino, la próxima parada, espero verte más veces por aquí”
“Confío en que sí” le contesté.
Curiosamente, es la parada que tengo que bajar yo también. Decidí bajar detrás de él y al mirar que él va hacia una dirección decidí coger otra. Me siento muy atraída por él, sus gestos, su mirada, su saber estar, su atrevimiento. Deseo tenerlo en mis brazos y fundirnos locamente, pero mi instinto me dice que espere un poco más.
Al llegar a la biblioteca decido ir primero al servicio. Como había decidido coger el bolso de ayer sin vaciarlo, tengo un poco de todo. Pasta de dientes, gel de baño, desodorante, pañuelos, un poco de maquillaje, bolígrafo, libreta de notas, más cosas que no vienen a cuento y lo más buscado, la camiseta. “Suerte que el bolso es grande” pienso. Me aseo un poco y me cambio la camiseta, tiene un escote más pronunciado que el que tenía puesto pero no tengo más camisetas…

Un poco recompuesta me dirijo hacia la sala de la biblioteca. Hay un grupo de gente en la primera mesa pero en el resto vacío. Hago memoria del libro que había dejado a medias. Una vez que empiezo a leer uno tengo que acabarlo. Me encamino hacia la estantería del fondo y en la parte baja. Sigo el orden de izquierda a derecha para no saltarme nada. Allí no estaba. Me da rabia tener que empezar uno sin saber el final del otro, pero no queda otra, alguien se lo llevaría para casa durante un cierto tiempo. “Ahora no sé que libro elegir” pienso. Ante la incertidumbre y la curiosidad de conocer a la nueva bibliotecaria o nuevo bibliotecario voy hacia su mesa. Miro a una chica allí, le pregunto si es ella, me contesta: “no, ahora hay un bibliotecario, se acaba de ir ahora mismo para las estanterías del fondo, tú fíjate, va a estar un rato allí y como puedes observar no hay nadie más”
Vuelta al fondo…al llegar al fondo no sé el motivo por el cual me pongo más nerviosa. Miro al hombre, me acerco y comento en una voz no muy alta pero que se puede escuchar bien “Perdone...me gustaría saber una recomendación del nuevo bibliotecario”
Está en cuclillas, cuando se levanta su cuerpo se me hace conocido, por lo que estoy más atenta y mi nerviosismo sigue latente. Gira la cabeza, miro su cara, su sonrisa contagiosa le delata y me espeta “Ya sé otro sitio más en donde encontrarte”
Ni me lo hubiese imaginado, que ese chico seria el nuevo bibliotecario. Es tan grande la sorpresa que cuando quiero reaccionar, Ángel me está besando apasionadamente. Sus besos saben a gloria, calma mi sed a él pero quiero más. Me echa hacia la estantería y bruscamente me besa sin apartar sus manos de mi cuerpo, acercándolos a mis voluminosos pechos. Mis manos, una se mete por dentro de su camisa para acariciar su torso real y la otra para rozar sus labios. Es tal excitación por lo que me hace, por el lugar que estamos, que me siento muy húmeda.
Se aparta de mí, me mira de abajo a arriba y me comenta: “te desafío a que la próxima vez vengas con un escote más grande” No puedo evitar a empezar a reír, pero él rápido me calla con un beso, esta vez tierno y muy suave. Me da la vuelta, mis manos apoyándose en la estantería (era la ultima estantería, daba contra la pared de la biblioteca), giro la cara para verlo. Se pega a mí, con mi culo se la noto muy gorda, arrima su boca a mi oído, escucho su respiración acelerada y profunda. Sus manos me baja mi camiseta y el sujetador para palpar mis pechos redondos, pellizcar ligeramente mis pezones duros comos piedras. Me sube la minifalda, se desabrocha el pantalón, se la saca, la noto rozar en mi culo al estar pegado a mí.
Deseo que me la meta ya, su mano derecha la mete por mi tanga, me acaricia el clítoris con un dedo, luego hace círculos, hunde sus dedos dentro de mí. Me contengo los gemidos, nuestras respiraciones son profundas y aceleradas, de vez en cuando me sale algún gemido pero bajo. Noto que él ya no se contiene más... desde atrás me la mete despacio, notándola cada centímetro dentro de mí, hasta el fondo. Cierro mis ojos y me concentro para no gritar de placer. Es tal grado de excitación que me noto que me voy a correr ya. Él sigue con sus embestidas lentas y profundas que se vuelven en rápidas. Sus manos sujetan más mi culo, nos movemos rítmicamente al unísono. Mi respiración se entrecorta y gimo… gimo tan bajo como no pude hacer nunca. Los dos, empalagosos, nos corrimos al mismo tiempo. Por un instante lanzo un grito corto y ahogado. Los dos exhaustos nos vestimos rápido y nos ponemos las caras hacia la estantería como si estuviéramos buscando un libro.

Suspiro y le comento a Ángel “bueno…casi mejor aquí que no hay casi nadie que en el autobús” Esbozó su sonrisa encantadora. Antes de que nos pudieran ver me da un beso muy largo, húmedo y a la vez tierno. Él contesta “Pues te espero aquí todos los días”


martes, 27 de diciembre de 2011

Vistas desde la moto

Cuando disponía a irme para casa, despues de dar un paseo por el centro, me encontré de frente a Carlos.  Nos vimos al unísono, mi cara de sorpresa hizo que él mostrara su sonrisa pícara y encantadora. No pude evitar sonreir  y desviar la mirada.Nos saludamos con un par de dulces besos muy cerca de la boca.
"Que raro se me hace verte por aquí" dijo él.
"Ya ves, un paseo de vez en cuando viene bien" respondí.
"¿Vas hacia algun lado en concreto?"
" Me voy ya para casa"
"Pues entonces vente conmigo"
Me quedé pensativa, le eche un ojo por si intuía lo que se proponía, pero no había manera, le gustaba hacerse el interesante a veces.
"A ver, cuenta y despues te digo si acepto o no"  y eché una risa adrede, como queriendolo retar.
"Hace una temporadita que no vienes a hacernos una visita.Si coincidimos ahora por la calle que mejor que vengas ahora y así le das una sorpresa a mi mujer"
Era cierto, como nos llevabamos tan bien y me siento tan a gusto estando con ellos que acepté.Me dió un abrazo y saltó con un "¡¡ Bien!!" 
Le pregunté donde tenía el coche y me salta " hoy vas a venir en moto, ahí está, y con casco para ti "
" Eh, esto ...¿como? si nunca subí..." contesté toda exaltada.
"Pues con más razon, así pruebas la sensación de ir en moto. ¡Toma el casco!"
Lo cogo, me quedo mirando para el y pensé " al menos voy segura, y que mejor que con él "    Le doy mil vueltas al casco hasta que miro como se tiene que colocar. Carlos ya lo tenía puesto y subido a la moto.
"¡Sube!agarra  bien los pies ahí y arrimate a mí"
Uy! Solo de pensar en arrimarme a él me subía la líbido. No pude evitar acariciar sus brazos, estaban fornidos, y pasar lentamente mis manos por su torso hasta que me agarré completamente bien a él.
"¡Alla vamos!" saltó
Iba con sensación de miedo, pero a la vez de frenesí y estar a su lado me hacía sentir segura. La primera impresión al arrancar y coger velocidad fue buena, notaba como si la ropa volase. Al parar en un semaforo que se iba a poner rojo me pregunta " ¿Estas bien?"  a lo que conteste "siii".
En esto por girar un poco la cabeza para mirar a un lado y a otro me llamó la atención el coche que estaba a la derecha. Una chica morena, que estaba en el asiento del  copiloto tenía sus  pechos grandes y redondeados al descubierto, sus pezones eran pequeños y oscuros.Sus manos desabrochaban habilmente  el pantalón del chico, que estaba en el asiento del piloto. Sacó su miembro y empezó a acariciarlo suavemente. Su erección iba en aumento, la cara de él lo decía todo.
Le dí un codazo a Carlos, giró la cabeza hacia la derecha y eché una sonrisilla.
Al mirar de nuevo me encontré con la mirada de ella,  iba a desviar la  mirada pero me atrapó. Manteniendo la mirada, se remalió los labios, siguió deseando el miembro del chico con su mano izquierda y con su mano derecha pellizcaba sus oscuros pezones. Mi atención en ella se apartó cuando escuche a Carlos decir “ ¡Agarrate bien!”  Me había excitado la situación cuando la miré a los ojos y fue en aumento cuando nos la manteniamos. Con el arranque de Carlos y pegada a él me estimuló aun más. Llegamos a su casa en muy poco tiempo.
Aún con la excitación, al bajarme de la moto palpé su culo con mi mano derecha, la mano izquierda se escabullía por dentro del pantalón pero enseguida él me paró, me cogió de sopetón como si la lascivia se había apoderado de él. Me agarró de la mano  y entramos adentro.
Ana estaba en el sillón así que me acerqué a ella, arrimé mis labios a los suyos, entreabrí la boca y lentamente saboreé aquella dulce boca. Carlos estaba detrás mía , sus grandes manos paseaban por mi espalda. Notaba como mi piel se ponía de gallina. Me levantó el pelo y empezó a besar por la nuca siguiendo por el cuello. Ella se apartó,se puso de pie y dijo “ahora vengo”. Enseguida él se puso enfrente mía, su mano se posó en mi lado izquierdo de la cara y la fue descendiendo hasta el pie. Noté como si un aire caliente me recorría de arriba a abajo y gustosamente acepté su caricias con la otra mano en los pechos. No evité ladear un poco la cabeza,notaba de nuevo su boca y lengua por mi cuello.Mis manos fueron a quitarle la camisa,rocé mis dedos por su torso definido pasando por sus pezones. Mi boca buscaba ansiosamente su boca avispada, se dejó,nos besamos con mucha ansia. Nuestra excitación iba en aumento.
 Lo miro apartarse un poco diciendo “ dejate llevar…” y observo que Ana me coloca un pañuelo de seda en los ojos. Noto sus lenguas adentrarse en mi  boca, las tres se entrelazaron y se mezclaron nuestras salivas. Me liberaron de la blusa y del sujetador. Notaba cuatro manos manoseando en los pechos, los lametazos que daban a los pezones una y otra vez. Por el tacto de las manos supe que Ana bajó las suyas, las restregó por mi zona íntima, aun con el pantalón puesto, pero lo suficiente para percibir como mi cuerpo se empezaba a sacudir. Con mi mano derecha palpaba el miembro de Carlos mientras él me degustaba los pechos y pezones, dejandolos embardunados por su saliva. Oía a Carlos sus gemidos y a Ana su entrecortada respiración.
Por un instante pararon y sentí que él me quería quitar el pantalón, le ayudé y me dejó con el tanga puesto. Las caricias, los roces, los lametazos y los pequeños mordiscos de Carlos por todo mi cuerpo me hicieron estremecer como si llegase al orgasmo. Casi inapreciable, por tan húmeda que estaba y tal excitación, me la metió apartando el tanga a  un lado. Tuve la sensación como si llegara el orgasmo ya, pero fue el comienzo de una larga excitación realmente muy gustosa. Mis manos no paraban de palparle, de meter mi inocente dedo en su boca y él a veces me arrancaba unos besos largos y humedos sin casi apenas respiración. Mis gemidos se volvieron en gritos, él no paraba de gemir y respirar aceleradamente. Nuestros movimientos de pelvis cada vez eran más rapidos y fuertes.Mi excitación era tal que me hizo pensar que varias manos me estaban acariciando y un par de ellas no paraban de apretar mis pezones rojizos. No paraba de suspirar y resoplar, estaba llegando al orgasmo y noté que Carlos también llegaba.
 Se apartó y me susurró Ana“puedes quitarte la venda” Comprobé que allí estaban la chica y el chico del coche que había visto antes desde la moto.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Hondos Deseos


Media noche de halloween, te descubro en la oscuridad mientras voy paseando por el jardín interior de la facultad. Me siento a tu lado mientras el viento mueve mi falda y revuelve mi pelo.

Nos miramos, el silencio es latente. Mi respiración es agitada, los latidos de mi corazón son persistentes, mis mejillas están ruborizadas.
Tus labios besan mi cuello, mi cuerpo se sacude. Suavemente vas lamiendo mi oreja hasta humedecerla, de pronto das un mordisco...

Tus ojos me buscan y  no puedo evitar que mis labios se peguen a los tuyos, nuestras lenguas se encuentran. Noto el deseo en cada beso. Tus manos van descendiendo por mi cuerpo, llegan los primeros escalofríos. No puedo evitar que las cosquillas retumben en cada rincón de mi cuerpo.

Vas acercando tus dedos a mis pechos, también a mis pezones. La incertidumbre me ha excitado. Facilitando el encontrarte con ellos, los aprietas con dos dedos girándolos, dándoles forma. Noto cómo van creciendo, cómo se van endureciendo. Arqueo mi cuello hacia atrás, los roces me van seduciendo. No puedo evitarlo, sabes que mi sexo se está mojando...

Tus manos toman rápido mi vientre y sin temores bajas mi ropa interior, que permanece sobre las rodillas. Tus dedos están acariciando mis ingles, separando  un poco más mis piernas, el deseo comienza a llenar la sangre que me recorre, el calor va humedeciendo los pocos poros que aún faltaban por empaparse.

Mis labios te buscan con urgencia, mis besos son bruscos, pero intensos. Tus dedos se van empapando, el leve ruido que nos rodea facilita escuchar la fricción contra mi sexo. Acaricias mi clítoris. Descubres que tengo el vello rasurado, lo que te excita más, provocando que eleve más mi propio grado de excitación. Quieres ver cómo mi cuerpo se sacude, acercas dos dedos y los llevas de nuevo al interior.

Mis caderas comienzan a moverse, denotando ganas de penetración. Noto cómo me hundes tus dedos hasta el fondo. Abro los ojos como platos y muerdo los labios, aprieto los dientes,  para evitar dejar escapar un hondo y agudo gemido al sentir como aprietas uno de mis pezones. Te miro con rabia, puedes leer en mis ojos la venganza por semejante atrevimiento. No tardo en hacerlo: mi mano baja la cremallera y sin importar quién pudiera pasar saco tu erección del interior y comienzo a sobarte con las manos, masturbándote para placer de tu cuerpo y deleite del mío.

Tu pene empieza a palpitar, surgen las primeras gotas. Me separas. Levantas mi cuerpo y me obligas a sentarme sobre tu miembro. Mis nalgas se mueven, tus dedos toman mis pechos y apretando los pezones comenzamos a cabalgar. El goce era tal que llegamos juntos al éxtasis. Nos quedamos acurrucados hasta que nos sobresaltamos al oír un ruido. Giramos la cabeza hacia el lugar del que provenía el sonido... ante nosotros una calabaza, con un rostro tallado, nos miraba inmutable, sonriendo con morbosa complicidad.


miércoles, 5 de octubre de 2011

La tecnología Amante

Miraba el mar por la ventana sentada en el sillón rojo mientras esperaba a que llegara mi hermana:  habíamos quedado para ir de compras y me estaba relajando después del momento que había experimentado.
Me había conectado al msn para pasar un poco el rato y cuál no fue mi sorpresa cuando vi conectarse a David. 
Era un chico moreno, con ojos castaños intensos, desprendía mucho morbo...o por lo menos a mi me parecía. Aún no lo conocía, pero ya manteníamos bastantes conversaciones y nos poníamos la cam para vernos. Nos saludamos y nos pusimos a hablar un poco de todo.
Al cabo de un rato me preguntó si había comprado el vibrador con mando a distancia (me lo había recomendado de una pagina web), así lo había hecho y se lo hice saber .Entonces  me propuso un juego.

No sabía qué decir... tenía curiosidad: me excitaba ya el misterio que se traía en manos, pero por otro lado me daba vergüenza... y al final dije que sí. Entonces me pidió que encendiera la cam y así lo hice.
"  Lástima no poder estar ahí para separar un poquito tus piernas, para acercarme y deslizar mi lengua...así que quiero que te metas el vibrador dijo él.

En varias charlas anteriores comentó la excitacion que le producía a él hablar de cosas subidas de tono y que  yo pudiera ir pulsando el interruptor sin quitarme nada y correrme  las veces  que quisiera.

Su frase hizo mella, me noté tensa, me noté húmeda y enseguida le obedecí. Abrí el cajón que estaba a mi izquierda y lo saqué. Miré a David e imaginándome como si estuviera delante de mí subí la falda poco a poco por los muslos  hacia arriba, hasta que el tanga quedó a la vista. Antes de quitarlo le lancé una mirada de deseo a David al mismo tiempo que me mordía el labio inferior y mis dedos de manera sugerente circundaban mis pechos.

Eché a un lado el tanga, cómo olía a sexo...Separé las piernas,  mojé un dedo con mi lengua avispada y lo pasé por mi sexo. Por el gozo que experimenté, cerré los ojos y lancé  un ahogado gemido. Estaba suficientemente mojada para introducir el vibrador. Lo sujeté, con él acaricié mi parte íntima de arriba a abajo notando su dureza.Separé un poco los labios y fuí introduciendo muy lentamente hasta notarlo del todo dentro. Me sentía rara pero me encontraba excitada y sin darle aún al boton del mando.

David se remalía los labios y añadió
 " mis  manos acarician tus muslos hacia arriba, mis labios se deslizan por tu vientre. Mi boca esta cerca de tu sexo, no puedo contenerme así que acerco un poco más y mi lengua se desliza suavemente dentro de tu carne, te saboreo, paladeando gota a gota tu humedad"

La situación me daba tanto morbo que no pude evitar moverme de un lado a otro.

Él se percató y dijo  " lo sé, soy un poco maligno, pero me gusta serlo más. ¿ A qué esperas a darle al botón del mando a distancia?"

" A que me lo digas" le espeté

" Pues adelante"  y me guiñó el ojo

Miré el mando y pulsé el boton para iniciar con una  intensidad baja. Me sobresalté un poco, mi cuerpo parecía que dió un brinco y me puse colorada. Noté como el vibrador se movía en mí. Era muy placentero.

A David se le notaba  muy curioso y me dijo " Imagínate que tu dedo índice es mi miembro ¿ que harías con ella?"

Sin dudarlo ni un segundo, saqué mi lengua  y lo pasé todo alrededor hasta que me lo metí en la boca hasta al fondo. Lo chupé hasta que quedara bien impregnado de mi saliva. Con la mano izquierda bajé las asas del top y  mis pechos se liberaron, redondos y grandes, con los pezones rositas  y pequeños. El dedo índice lleno de saliva lo pasé lentamente por la aureola y el pezón del pecho izquierdo, que instintivamente se puso duro como una piedra y la aureola se enrojeció. Volví a meter el mismo dedo en mi boca para  humedecerlo bien para pasarlo ahora en el pecho derecho. Surtió el mismo efecto. Cada vez sentía más excitación y tenía la sensación de que necesitaba más, así que le di al botón del mando para tener una intensidad más fuerte. Noté como mi respiracion se aceleraba y las piernas me temblaban, así que me acomodé en la silla.

David estaba disfrutando, lo decía su mirada y su cara con sus gestos y añadió:
"Te estremeces. Tu rostro reposa sobre mis hombros soltando expiraciones y gemidos. Mis besos se concentran sobre tu nuca, aparto la melena, provocando más caricias y cosquillas. Mi otro brazo se acerca a tus pechos, acariciándolo con fuerza. Tus manos se posan en mi bulto, siento tus dedos apretando, desatando más mis deseos. Tus dedos palpan con fuerza, los míos tus pechos. La cremallera esta abajo, tus manos están sacando mi bulto del interior, la brisa acaricia mi glande, noto lo húmedo que está. Tu cuerpo se quiere acercar. El aliento de tu boca en la punta de mi erección me inunda”

Él relatándome lo que me haría junto con la excitación que tenía por el vibrador me decidieron a darle al tercer nivel de intensidad. Abrí los ojos como platos y mi mano derecha instintivamente fue a mi zona íntima, apartó el tanga a un lado y acarició en círculos el clítoris. Noté estremecerme de placer. Mi respiración acelerada se turnaba con gemidos.

Oí decir a David
"Comienzo a devorarte más y más salvajemente, mi lengua se hunde cada vez más hasta el fondo para luego deslizarse en círculos sobre tu clítoris, lo mordisqueo, y me recreo en él hasta que llegues al orgasmo"

Mí clítoris estaba rojo, los pechos tersos, los pezones duros y colorados y las aureolas sonrojadas. No parando de estimular mi clítoris, el vibrador a máxima potencia dentro de mí y con mi otra mano pellizcando los pezones… llegué al orgasmo.

Mostré una sonrisa totalmente satisfecha.

David exhibió su sonrisilla de travieso y dijo: " La tecnología es nuestra amiga en estos casos"